Decirle con esa vocecita que es tonto, y que no le quiero nada cuando en relidad es directamente proporcional a lo mucho que me gusta el chocolate, y me gusta demasiado.
Y como siempre es mucho más bonito creer en aquello que nos hace felices, yo digo que sí, que es cierto, y enfilo las calles que nos han robado miradas, enfados, risas, gritos, abrazos, besos.
Te vas, me voy y nos giramos; y surge esa es la mirada de 'no quiero que te vayas'.
Ahora andamos hacia la parada, aquel portal, todo lo que nos decimos en tan pocas palabras, es motivo para odiarte, el necesitarte, el que conviertas los domingos en '¿qué cojones me pongo? voy a verle'. Porque recibo más de lo que doy y soy menos de lo que mereces, y me siento como una realísima cagada de paloma al saber que te he decepcionado, y que aún así me quieres cuando merezco irme a la mierda. Aunque las cosas no sean siempre fáciles merece la pena seguir adelante y luchar por lo que cada uno quiere...que todo esto depende de como actuemos los dos, de como pensemos los dos y que es lo que realmente queremos... que seamos capaces de aprender lo que podamos el uno del otro, y pensemos en buscar una solucion juntos a cualquier problema que tengamos siempre con la mayor sinceridad posible.
